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Hambre de libros

En algunas estaciones de metro de Barcelona se han puesto máquinas expendedoras de libros, igualitas que las que venden comida basura o latas de refrescos. ¿Estará destinado este proyecto a ser un éxito?

Entiendo que en el ajetreo de la gran ciudad tienen que aprovechar cualquier ocasión para colocarnos algún producto. Es posible que entre las esperas en los andenes, los apretujones y las prisas a uno le apetezca una bebida o sienta el pinchazo del hambre en el epigastrio y necesite recurrir a uno de estos bares robotizados. ¿Será aplicable este concepto a la literatura? ¿Serán otros los mecanismos que lleven a un paciente pasajero a adquirir La carta esférica en un arrebato compulsivo bajo tierra? Lo dudo. Hasta un consumidor incontrolable de todo aquello que tenga forma de libro como yo puede ser reticente a adquirir uno en estas condiciones. El placer de tocar, mirar, ojear y palpar un libro es algo a lo que no me puedo resistir. Si alguna vez me encuentran en una librería me pueden distinguir fácilmente: soy aquel que una vez elegido el libro lo mira por todas partes buscando un defecto, una pequeña arruga, una página doblada, una rozadura; el que revuelve la hilera de libros idénticos para seleccionar el ejemplar perfecto e inmaculado. ¿Qué pasa? ¡Todos tenemos nuestras obsesiones!.

No sé si es una tendencia o solo ocurre en mi ciudad pero aquí se están cerrando muchas más librerías de las que se abren. Solo los category killers permanecen; la pequeña librería, la de la esquina, la de toda la vida, capitaneada por alguien que ama los libros, que te aconseja y te guía, está desapareciendo muy a mi pesar. Porque no es rentable, porque la presión de las megatiendas --que venden libros a la par que electrónica de consumo-- es enorme y porque nos da igual el consejo del librero. Las máquinas-librería van en la misma dirección.

Ahora puedo comprar en un espacio de pocos metros una bebida, un preservativo, una bolsa de patatas fritas y un libro. ¿Se puede pedir más?

2002-08-11 a las 13:52 | Odiseo | 1 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: rvr Fecha: 2002-08-12 01:18

Las máquinas expendedoras de libros que queremos aún están por instalar: las de libros a la carta. Camarero ¡póngame la colección de Asimov al completo!







		

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