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Calculando a dios

Supongamos que un paleontólogo que trabaja en un museo canadiense recibe un buen día la visita de un arácnido alienígena, un forhilnor, que desea hablar con él. El extraterrestre dice poseer pruebas científicas de la existencia de dios y ha venido para verificarlas. Nuestro asombrado terrñicola decidirá colaborar con el en sus investigaciones.

Este es, sucintamente, el debate en torno al cual se articula El cálculo de dios (Calculating God) de Robert J. Sawyer, publicado recientemente por Nova. Una novela de ciencia ficción hard finalista al premio HUGO, premio que no consiguió alcanzar como, al parecer, ya le ha ocurrido al autor en varias ocasiones.

Así planteado, el libro puede tener su gracia y debo decir que a pesar de su tamaño es una novela ágil y escrita con encanto que proporciona una agradable lectura. Sin embargo, en mi opinión, sus méritos se quedan aquí, al menos desde el punto de vista de una mente más o menos escéptica. En efecto, bajo su interesante apariencia, Sawyer escribe un alegato creacionista camuflado de científico. Pretende sostener el argumento del diseño con dos falacias. La primera de ellas consiste en asumir argumentos creacionistas que no son convenientemente replicados. Por ejemplo las ideas Behe sobre la “complejidad irreducible” de algunas estructuras como los cilios, o el principio antrópico, es decir el ajuste preciso de las leyes del universo que permiten la existencia de la vida, quedan planteadas pero no reciben respuesta por parte del terrícola.

La segunda, falacia consiste en utilizar teorías fantásticas como apoyo para algunos de los argumentos teístas. Es el caso de la “quinta fuerza fundamental” que, evidentemente los alienígenas conocen y que permite tejer nuevos argumentos “científicos” a favor de la existencia de dios. Claro que estamos ante una novela de ciencia ficción y por tanto podríamos considerar que dichas teorías son lícitas dentro de la trama, pero la sensación permanente es que juega a dos bazas al mismo tiempo: no puede ser tomado exclusivamente como una ficción en cuanto que maneja conceptos científicos que se estructuran en forma de debate, pero tampoco es un texto científico dada la utilización ad hoc de la especulación fantástica.

Me parece que Sawyer intenta liberarse de la etiqueta de creacionista rechazando los argumentos más duros de este pensamiento y permitiendo la existencia de un ser superior sin relación con los dioses de las religiones humanas. El dios del extraterrestre es un ser que interviene solo puntualmente en la creación; después la evolución se encarga del resto, con su esporádica intervención cuando es necesario. Su naturaleza no es conocida y no se preocupa de los individuos concretos. El autor se distancia del tufillo religioso a base de introducir en la trama a dos “descerebrados” terroristas antiabortistas que también son, evidentemente, creacionistas furibundos, dispuestos a destruir los “fósiles engañosos” que estudian los paleontólogos. De esta forma el autor establece una clara distinción entre el fanatismo religioso y el creacionismo científico del alien intentando convencer de que éste es mucho más racional..

A pesar de todo esto tengo que decir que la novela se lee con agrado y es muy entretenida. Plantea algunas cuestiones interesantes que pueden servir como base para una reflexión posterior. Paradójicamente creo que los creacionistas no convencidos pueden encontrar pistas para poder tirar del hilo, a través de Internet consultando algunas páginas como Homo Webensis, algunas bitácoras escépticas, la Sociedad para el avance del pensamiento crítico, Critical thought o la magnífica Talk Originis Archive. En todas ellas existen infinidad de enlaces y artículos sobre evolución, abiogénesis, diseño inteligente, creacionismo versus evolución, complejidad irreducible, etc. Si El cálculo de dios consigue estimular la curiosidad y la apertura mental de algunos habrá servido de algo, además de para pasar un buen rato leyendo ciencia ficción.

2002-08-23 a las 21:13 | Odiseo | 3 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: Sandro Paladino Fecha: 2002-08-29 16:05

Magnífica manera de desmontar las tonterías de estos señores que nos venden supuesta ecuanimidad y sensatez, que nos venden "la vía de en medio" con su retórica falaz, como si la ciencia fuera el regateo de un mercadillo. Felicidades por tu escrito.



2
De: Juan Luis López Fecha: 2003-05-31 01:58

El analisis me parece más propio de un neo-darwinista que de un científico o un critico literario. El neo-darwinismo es, por decirlo de alguna manera, mas papista que el papa (Darwin). Y sus interpretaciones de la realidad son, en muchos casos, más políticas que científicas. En cuanto a las dos supuestas falacias que mencionas, sólo decir que el hecho de que el antropólogo no haya rebatido al hecho de la irreductible complejidad de los cilios o la estrecha ventan de posibilidades es porque, simplemente, no tenemos respuesta. Respecto a esto, y respecto tambiénb a los gritos de verdulera del otro comentarista, sólo se puede añadir que la ciencia y la búsqueda de la verdad no es empeñarse en tener la razón a toda costa, eso es propio de la discusión retórica y de la política. Su vocabulario "via de en medio" por el camino más factible, vender por demostrar, retórica por fundamentos empíricos y las comparaciones grotescas que hace, son más propias de un político que no tiene ni idea de fundamentar su propia postura que de una mente racional.

Por otra parte, el dato de la quinta fuerza, así como el de los cinco o seis botes o ciclos del universo, no son presentados como datos reales. Y, por lo tanto, el autor no pretende en ningún momento confundir, manipular o tergiversar la realidad científica. Yo he sabido distinguir perfectamente los datos reales de los datos ficticios. Si tú no has podido hacerlo en este libro, lo siento.

Por último, sólo quedar decir que el conflicto creacionismo versus evolucionismo responde más bien a cuestiones políticas e ideológicas que a verdades científicas. El modelo creacionista y el modelo evolucionista, por sí solos, son incompletos e inexactos. Al igual que el modelo cuántico no puede explicar la física a grandes distancias, ni el modelo relativista puede explicar la física a nivel subatómico.
Ojalá los fundamentalistas de ambos bandos dejen la ciencia en paz y se dediquen a sus patéticos trapicheos políticos, para que los que de verdad buscamos la verdad podamos avanzar hacia ella, sin prejuicios de ninguna clase.



3
De: Mateo Alemán Grass Fecha: 2003-05-31 12:13

Me parece cojonuda la reflexión de Juan Luis. El evolucionismo sólo puede explicar CÓMO se ha desarrollado la vida, no por qué o con qué propósito. Y mucho menos, dar por sentado que puesto que ese modelo no lo puede explicar, no existe una inteligencia tras estos diseños inteligentes.







		

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