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Sangre solidaria

Es amigo mío. Su nombre no importa pero si su circunstancia: padece un linfoma. Es joven, a medio camino entre los veinte y los treinta, alegre, vital y deportista. Y lleva luchando contra su enfermedad unos dos años. Apareció de pronto, sin aviso previo, destrozando un proyecto de vida. Después de la quimioterapia se apostó por un auto trasplante de médula. La intervención fue eficaz hasta que, medio año después se ha encontrado un nuevo tumor. Ahora hay que proceder a un nuevo trasplante esta vez a partir de un donante. Afortunadamente ya han encontrado uno compatible.

Para la primera intervención hubo una movilización general en la empresa donde trabajábamos. Se necesitaba sangre. Y aunque muchos se apresuraron a acudir al hospital, otros mostraron reticencias. En algunos casos estaban "muy ocupados" o el hospital quedaba "demasiado lejos" o "no tenían coche". Otros, simplemente "no le conocían". Por último estaban los que tenían "miedo a las agujas". En definitiva, unos se lanzaron sin pensárselo dos veces; otros simplemente miraron hacia otro lado. Cuesta decidir qué sorprende más, si el altruismo de los que acuden para ayudar a un ser anónimo o el egoísmo de los que prefieren mirar hacia otro lado.

Afortunadamente una gran cantidad de personas ayudarán a mi amigo en este momento tan difícil de su vida. Pero como el existen miles de personas que necesitan sangre. Y los bancos están siempre deficitarios porque no hay donantes suficientes. Lo escalofriante es que faltan voluntarios porque simplemente no caemos en la cuenta de lo necesarios que son, porque nos da pereza, miedo o porque tenemos cosas que hacer. Lo peor es que a menudo ni siquiera somos conscientes de nuestras excusas. Hasta que nos ocurre algo.

Así que ¿por qué no te animas? No por él, sino por todos aquellos sin nombre que te necesitan, como algún día tu puede que necesites que alguien haga lo mismo por ti. Basta que lo hagas dos o tres veces al año. No cuesta nada. Ocupará muy poco de tu tiempo. Y te sentirás bien, extraordinariamente bien, te lo garantizo.

En su momento una buena amiga mía redactó una especie de test para espolear las conciencias de los compañeros que estaban indecisos. Entonces fue útil. Y es posible que si lo cito aquí consiga un donante más.



Querido compañero,

1. Si ya has donado sangre, pasa directamente al punto 9

2. Si aun no has donado sangre pero seguro que vas a hacerlo, pasa al punto 8

3. Si no has donado sangre y tienes un motivo sólido para no hacerlo, pasa al punto 7

4. Si no has donado sangre y ya tienes preparada tu excusa, pasa al punto 6

5. Si no has donado sangre y no piensas hacerlo, simplemente porque no te da la gana, me gustaría decirte algunas cosas.

a) Ponte un minuto en el lugar del otro y mírate con sus ojos.
b) Escucha como dices que no te da la gana.
c)Júzgate.

Dentro de algún tiempo, la próxima vez, cuando por pura cortesía me preguntes como estoy de mi resfriado, justo en ese momento, recuérdame que, en realidad, sólo lo haces por cortesía y que, en momentos importantes, no se puede contar contigo.
Por favor, no te molestes en dar dinero para buenas causas. Si alguna vez caes en esa tentación, recuerda que, realmente, no eres una buena persona… sólo lo haces para acallar tu conciencia. Tu dinero no vale nada.
Cuídate mucho. Con gente como tú en el mundo, uno sólo puede contar consigo mismo

6. Ah! Claro! Tu ya querrías dar sangre, pero es que
a) No tienes tiempo!
b) El hospital está muy lejos de tu casa!
c) No le conocías!
d) Te ponen malo las agujas!

Bueno, bueno, parece que tenemos un problema realmente muy grave!
Que le vamos a hacer si no tienes tiempo! ¿Cómo se le puede pedir a alguien una hora de su vida a cambio de muchos años de una vida? ¿A quien se le ocurre?
Claro, que tener el hospital lejos de tu casa, sí es una buena razón! Además tendrás que poner la gasolina! (El parking no, que es gratis, pero la gasolina sí… y cada día está más cara!) Y encima, si no tienes coche, tendrás que ir en autobús o taxi! Todo por salvar una vida ¿A quien se le ocurre?
Y si no le conocías, no te digo nada! A un extraño! Y quien te garantiza a ti que, cuando tu lo necesites, venga un extraño y te ayude? Si a ti nunca te ha ayudado nadie! ¿A quien se le ocurre?
Aunque, realmente, si te ponen malo las agujas, creo que es mejor que no vayas al hospital… pero no vayas nunca, porque cuando te toque recibir, no dar sino recibir, ya sea penicilina, suero o sangre de otros, probablemente, lo recibirás a través de una aguja y, ese día, seguro que le dirás al médico: "doctor, no me salve, déjeme enfermar, déjeme morir, que 'me dan mucha cosa' las agujas… "¿A quien se le ocurre?
Lo siento. Te fallaron las excusas.
Pasa hacia arriba, hasta el punto 5 y donde dice "no me da la gana", pon tu excusa.
Reflexiona.

7. Es cierto, tú tienes motivos sólidos… pesas menos de 50 kg., hace menos de tres días que fuiste al dentista o menos de tres meses que donaste sangre, quizás tienes sífilis, hepatitis o sida o estás en grupo de riesgo, por tu vida disoluta (que suerte tienes, ladrón!) pero, en cualquier caso, esto es muy importante: que tal si le pides a tu marido, mujer, novio, novia, amante, hermano, hermana, madre, padre, hijo, hija, amigo, amiga que vaya al hospital y dé esa sangre que tú no puedes dar? que tal si le acompañas y le demuestras que tú lo harías y que, si no lo haces es porque realmente no puedes hacerlo?

8. Menos mal! Me alegro de tu decisión y me gustaría darte todo mi apoyo y cariño. Sólo quiero comentarte que espero que de verdad vayas a dar sangre… que esto de que "iras mañana" es un hecho, no una excusa, y que "mañana" significa mañana (o dentro de una semana) pero no significa "nunca, pero así, si digo que voy mañana, no me siento mal conmigo mismo, no tengo ataques de culpabilidad y nadie me da la paliza… dentro de un par de meses diré que me olvidé, que no tuve tiempo y todos tan amigos…"
Te tengo en mejor concepto… no me decepciones!

9. Gracias por donar sangre… estaba convencida de tu calidad humana y no esperaba menos de ti.
Es una suerte que queden personas como tu en el mundo, eso me reconcilia con la raza humana. Estoy segura de que si un día eres tú quien necesita ayuda habrá gente maravillosa, como has demostrado ser tú, dispuesta a echarte una mano; puede incluso que alguno de ellos esté ahora mismo cerca de ti o también puede ser que aun no los conozcas, pero seguro que sabrán que lo mereces. En cualquier caso, puedes contar con la mía porque la gente como tú vale mucho, por eso, si algún día me necesitas, por poco que yo pueda, cuenta conmigo!


Más información sobre donación de sangre aquí.



2002-10-21 a las 16:55 | Odiseo | 2 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: El Pez Fecha: 2002-10-24 01:06

El punto 7 se deja algún motivo sólido, como el llevar algún piercing o el haberse tatuado en el último año, creo recordar... (Lo digo por completar la excusas)



2
De: Federación Española de Donantes de Sangre Fecha: 2002-11-05 10:57

Desde la Federación Española de Donantes de Sangre hemos leido con atención y regocijo el escrito "Sangre solidaria". Muy bien, felicidades por ese imperativo test para espolear las conciencias. Desde nuestra perspectiva de promotores voluntarios vemos todos los días esa realidad, pero no importa, hay que seguir insistiendo.
Felicidades y un cordial saludo.







		

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