Odisea
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Meteduras de pata (tecnológicas)

Me he dado cuenta de que en medio de los agoreros que profetizan todas las desgracias del mundo debidas a la tecnología, a mi me preocupa algo mucho más práctico. ¿Alguien se ha dado cuenta de lo fácil que es meter la pata hoy en día? En efecto, la tecnología nos ha traído la capacidad de pifiarla al ritmo de un click.

Ahora que el correo electrónico ha recuperado la tradición epistolar, pero vestida con el traje de la rapidez, de la instantaneidad, las posibilidades de equivocarte y mandar ese mail dirigido a tu amante y que aterrice en el buzón de entrada de tu novia son altas, al menos más que antes. Cuantas infidelidades, traiciones y sentimientos ocultos se descubrirán por ese correo equivocado, aquel SMS inoportuno, ese rastro que dejó nuestro navegador en el ordenador, ese documento que creímos haber borrado pero persiste en una papelera virtual, esa foto que vivía olvidada en nuestro disco duro. Basta darse una vuelta por Google, dentro de los grupos de noticias, para encontrar centenares de peticiones desesperadas para conseguir claves de acceso de otras personas a Yahoo o Hotmail. Novios y novias celosos que buscan la llave que les hará completamente desgraciados, paradoja emocional donde las haya, dispuestos a reventar los secretos que guarda la tecnología.

Antes era distinto. Porque si después de escribir una carta, ensobrarla, comprar el sello, pegarlo, escribir a mano la dirección (que quizá se tuviera que buscar primero) y echarla en el buzón alguien se equivocaba de destinatario era para colgarlo por los pulgares.

¿La tecnología nos facilita las cosas? ¡Sin duda! Y también nos facilita montar un lío descomunal de la forma más insospechada. Y no solo eso. Una vez pulsado el botón que nos hará desdichados, es posible que nos demos cuenta de que el destinatario ¡oh fatalidad! no era el adecuado. Pero el correo salió y ya ha llegado a su destino. Nada podemos hacer excepto barruntar una excusa absurda que sin duda fracasará. El plazo del que disponemos será tan largo como la otra persona tarde en leerlo.

Y es que la tecnología ha evolucionado una barbaridad. Formatos, colores, correctores ortográficos, reglas y filtros, fondos, imagen y sonido, multimedia, todas las posibilidades. Pero nada que nos diga que ese click va a ser fatal.

Cosas de la tecnología.

2002-12-10 a las 21:38 | Odiseo | 1 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: rvr Fecha: 2002-12-11 06:27

En un número reciente de New Scientist comentaban el asunto de los móviles y cómo se habían destapado algunas infidelidades al llamar sin querer a la pareja.







		

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