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Deslumbrante parafernalia


Me encantan los musicales. Si el cine es fantasía, entonces el fantástico, la ciencia ficción y el musical son los estilos más puramente cinematográficos. Se que a mucha gente le incomoda el género: no pueden soportar que los protagonistas se pongan a cantar y bailar como colofón a un diálogo que empezó normalmente. Lo se. Es justamente eso lo que me a mi me gusta tanto, ese salto a la irrealidad del que ninguno de los personajes se sorprende lo más mínimo. Después, con los acordes finales, vuelta inmediata a la realidad. Está claro: te enamora o te revuelve el estómago.

El cine musical pasó su época de esplendor pero ahora ha vuelto por la puerta grande con Chicago, la revisión de un clásico de Broadway de 1975. Chicago es como un musical de antes hecho ahora y precisamente explota el juego de la realidad y la ficción de una forma magistral. Tuvimos un precedente hace años, Pennies from heaven un musical de culto para cierto sector, al cual pertenezco, pero que pasó totalmente desapercibido para el público en general. Protagonizada por Steve Martin relataba la historia de un vendedor de canciones inmerso en la América de la gran depresión. En un viaje, en el que no consigue vender una mísera partitura conoce y seduce a una humilde profesora de colegio que queda embarazada. El se desentiende, ella se queda sin trabajo y tiene que acabar prostituyéndose. Finalmente él es acusado de un crimen que no comete y es sentenciado y ejecutado. La historia triste y sórdida, repleta de imágenes grises se entrelaza con números musicales vistosos y brillantes.. Desde el inicio queda claro que el canto y el baile ocurre solo en la mente de los protagonistas actuando como escape a su amarga situación. Así se resuelve la dicotomía entre los dos mundos comentados. Mientras mas se degrada la historia real más lujosos y alegres son los números musicales.

Chicago explota algo parecido aunque trabaja en tres niveles ya que las protagonistas femeninas son cantantes y bailarinas de forma que existen números incrustados en la trama argumental (All that Jazz por ejemplo), mientras que otros pertenecen al terreno puro de la fantasía (Dazzle Razzle). La diferencia con respecto a Pennies from heaven estriba quizá en que los números musicales son más bien metáforas en lugar de fantasías. Un buen ejemplo es la escenificación de We both reached for the gun . Flint, el abogado manipula a Roxie, su cliente, en una rueda de prensa para que sus declaraciones creen una corriente favorable en la opinión pública. La rueda de prensa cristaliza en un escenario donde el abogado es un ventrílocuo, Roxie su muñeco y los periodistas son marionetas que cantan y bailan al ritmo con él mueve los hilos.

Chicago se nos muestra no solo como una excelente cinta musical con una banda sonora extraordinaria y una puesta en escena impecable sino como una crítica demoledora de la hipocresía social, la evanescencia de la fama y el poder del dinero. Sin duda sería posible encontrar mejores cantantes y bailarines que Gere, Zellweger y Z. Jones pero mira por donde a mi me encantan los tres. Quizá su falta de profesionalidad en el terreno musical (excepto quizá Z. Jones) contribuye a fusionar aún más la trama y la música. La voz imperfecta de Gere, por ejemplo, me lo hace todavía más creíble; parece justamente eso, un abogado que se pone a cantar.

En Dazzle razzle Flint le pide a Roxie que entre en la sala de los tribunales y deslumbre al público para conseguir un veredicto de inocencia. La sala se convierte en un circo donde lo único que importa es fascinar al público, seducirlo y anonadarlo. Parece que el equipo de Chicago se ha propuesto lo mismo con los espectadores. Al menos conmigo lo han conseguido.

2003-04-13 a las 03:44 | Odiseo | 3 Comentarios | #

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Comentarios

1
De: Martin Pawley Fecha: 2003-04-15 07:55

¿Y qué me dice de Woody Allen y su genial vuelta de tuerca al género en Everyone says I love you? Un espléndido musical en el que casi nadie sabe cantar ni bailar...

Está bastante bien, "Chicago". Yo salí del cine muy contento, aunque sospecho que no va a resistir muy bien el paso del tiempo.



2
De: Akin Fecha: 2003-04-15 19:21

A mi Chicago me ha gustado, pero por alguna razón no termino de verla completa, quizás porque el Jazz me queda un poco lejos, o quizás porque no me terminan de convencer los actores. Me gusta casi mas como película en si que como musical.

El musical de los últimos que mas me ha gustado ha sido Moulin Rouge, tamto desde el punto de vista musical (Ewan tiene una voz increíble) como desde el punto de vista escenográfico, ese punto subrealista absurdo que se respira, esa irrealidad fantástica. La historia en si es clásica, pero como yo tengo un talante clásico también, pues me encantó.



3
De: Odiseo Fecha: 2003-04-16 06:36

Cierto. La de Allen es todo un homenaje pasado por el filtro genial de su director.

En cuanto a Molin Rouge es realmente espléndida aunque a mi me parece que precisamente es el antimusical: prima la imagen sobre cualquier otro concepto. Es la mayor orgía visual que he visto jamás. Supongo que puede verse cien veces y siempre descubrir nuevos detalles.







		

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